Regla del 11 al 20

Capítulo 11
COMO HAN DE CELEBRARSE
 LAS VIGILIAS DE LOS DOMINGOS

1 El domingo levántense para las Vigilias más temprano. 2Guárdese en tales Vigilias esta disposición: Reciten, como arriba dispusimos, seis salmos y el verso. Siéntense todos por orden en los bancos, y léase en el libro, como arriba dijimos, cuatro lecciones con sus responsorios. 3 Sólo en el cuarto responsorio diga “Gloria” el cantor, y al entonarlo, levántense todos en seguida con reverencia.

4 Después de estas lecturas, síganse por orden otros seis salmos con antífonas, como los anteriores, y el verso. 5Luego léanse de nuevo otras cuatro lecturas con sus responsorios en el orden indicado.

6 Después de éstas, díganse tres cánticos de los Profetas, los que determine el abad, los cuales se salmodiarán con ” Alleluia “. 7 Dígase el verso, dé el abad la bendición, y léanse otras cuatro lecturas del Nuevo Testamento en el orden indicado. 8 Después del cuarto responsorio empiece el abad el himno “Te Deum laudamus”. 9 Una vez dicho, lea el abad una lectura de los Evangelios, estando todos de pie con respeto y temor. 10 Al terminar, todos respondan “Amén”, y prosiga en seguida el abad con el himno “Te decet laus”, y dada la bendición, empiecen los Laudes.

11 Manténgase este orden de las Vigilias del domingo en todo tiempo, tanto en verano como en invierno, 12 a no ser que se levanten más tarde – lo que no suceda – y haya que abreviar un poco las lecturas o los responsorios. 13 Cuídese mucho de que esto no ocurra, pero si aconteciere, el responsable de esta negligencia dé conveniente satisfacción a Dios en el oratorio.

 

 


 

Capítulo 12
COMO SE HA DE CELEBRAR
EL OFICIO DE LAUDES

1 En los Laudes del domingo, dígase en primer lugar el salmo 66 sin antífona, todo seguido. 2 Luego dígase el 50 con “Alleluia”; 3tras él, el 117 y el 62; 4 después el “Benedicite” y los “Laudate”, una lectura del Apocalipsis dicha de memoria, el responsorio, el himno, el verso, el cántico del Evangelio, la letanía, y así se concluye.

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Notas
4. Cf. Dan 3,57-88; Sal 148-150; Lc 1,68-79


 

Capítulo 13
COMO HAN DE CELEBRARSE LOS LAUDES
 EN LOS DIAS ORDINARIOS

1 En los días ordinarios, en cambio, celébrese la solemnidad de Laudes de este modo: 2 Dígase el salmo 66 sin antífona, demorándolo un poco, como el domingo, para que todos lleguen al 50 que se dirá con antífona. 3 Luego díganse otros dos salmos, como es de costumbre, esto es: 4 el lunes, el 5 y el 35; 5 el martes, el 42 y el 56; 6 el miércoles, el 63 y el 64;7 el jueves, el 87 y el 89; 8 el viernes, el 75 y el 91; 9 y el sábado, el 142 y el cántico del Deuteronomio que se dividirá en dos “Glorias”. 10 Pero en los demás días se dirá un cántico de los Profetas, cada uno en su día, como salmodia la Iglesia Romana. 11 Sigan después los “Laudate”, luego una lectura del Apóstol que se ha de recitar de memoria, el responsorio, el himno, el verso, el cántico del Evangelio, la letanía, y así se concluye.

12 Los oficios de Laudes y Vísperas no deben terminar nunca sin que el superior diga íntegramente la oración del Señor, de modo que todos la oigan. Esto se hará, porque como suelen aparecer las espinas de los escándalos, 13amonestados por la promesa de la misma oración que dice: “Perdónanos así como nosotros perdonamos”, se purifiquen de este vicio. 14 En las otras Horas, en cambio, se dirá la última parte de esta oración, para que todos respondan: “Mas líbranos del mal. ”

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Notas
9. Cf. Dt 32,1-43
11. Cf. Sal 148-150; Lc 1,68-79
13. Mt 6,12
14. Mt 6,13.


 

Capítulo 14
COMO HAN DE CELEBRARSE LAS VIGILIAS
 EN LAS FIESTAS DE LOS SANTOS

1 En las festividades de los santos y en todas las solemnidades celébrese el oficio como dispusimos para el domingo, 2 excepto que se dirán los salmos, las antífonas y las lecturas que correspondan al mismo día. Pero guárdese la disposición prescrita.

 


 

Capítulo 15
EN QUE TIEMPOS SE DIRA ALELUYA

1 Desde la santa Pascua hasta Pentecostés, se dirá “Aleluya” sin interrupción, tanto en los salmos como en los responsorios. 2Pero desde Pentecostés hasta el principio de Cuaresma se dirá únicamente todas las noches a los Nocturnos, con los seis últimos salmos.

3 Pero todos los domingos, salvo en Cuaresma, se dirán con “Aleluya” los cánticos, Laudes, Prima, Tercia, Sexta y Nona; mas las Vísperas con antífona. 4 En cambio, los responsorios no se digan nunca con “Aleluya”, sino desde Pascua hasta Pentecostés.

 


 

Capítulo 16
COMO SE HAN DE CELEBRAR
LOS OFICIOS DIVINOS DURANTE EL DIA

1 Dice el Profeta: “Siete veces al día te alabé”. 2 Nosotros observaremos este sagrado número septenario, si cumplimos los oficios de nuestro servicio en Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas, 3 porque de estas horas del día se dijo: “Siete veces al día te alabé”. 4 Pues de las Vigilias nocturnas dijo el mismo Profeta: “A media noche me levantaba para darte gracias”.

5 Ofrezcamos, entonces, alabanzas a nuestro Creador “por los juicios de su justicia”, en estos tiempos, esto es, en Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas, y levantémonos por la noche para darle gracias.

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Notas
1. Sal 118,164
3. Sal 118,164
4. Sal 118,62
5. Sal 118,62.164


 

Capítulo 17
CUANTOS SALMOS SE HAN DE CANTAR
EN ESAS MISMAS HORAS

1 Ya hemos dispuesto el orden de la salmodia en los Nocturnos y en Laudes; veamos ahora en las Horas siguientes.

2 En la Hora de Prima díganse tres salmos separadamente, y no bajo un solo “Gloria”; 3 el himno de esta Hora se dirá después del verso: “Oh Dios, ven en mi ayuda”, antes de empezar los salmos. 4 Cuando se terminen los tres salmos recítese una lectura, el verso, el “Kyrie eleison” y la conclusión.

5 A Tercia, Sexta y Nona celébrese la oración con el mismo orden, esto es: el himno de esas Horas, tres salmos, la lectura y el verso, el “Kyrie eleison” y la conclusión. 6 Si la comunidad fuere numerosa, los salmos se cantarán con antífonas, pero si es reducida, seguidos.

7 El oficio de Vísperas constará, en cambio, de cuatro salmos con antífona; 8 después de éstos ha de recitarse la lectura, luego el responsorio, el himno, el verso, el cántico del Evangelio, la letanía, y termínese con la Oración del Señor.


 

Capítulo 18
EN QUE ORDEN
 SE HAN DE DECIR LOS SALMOS

1 Primero dígase el verso: “Oh Dios, ven en mi ayuda; apresúrate, Señor, a socorrerme”, y “Gloria”; y después el himno de cada Hora.

2 En Prima del domingo se han de decir cuatro secciones del salmo 118, 3 pero en las demás Horas, esto es, en Tercia, Sexta y Nona, díganse tres secciones de dicho salmo 118. 4En Prima del lunes díganse tres salmos, el 1, el 2 y el 6. 5 Y así cada día en Prima, hasta el domingo, díganse por orden tres salmos hasta el 19, dividiendo el salmo 9 y el 17 en dos partes. 6 Se hace así, para que las Vigilias del domingo empiecen siempre con el salmo 20.

7 En Tercia, Sexta y Nona del lunes díganse las nueve secciones que quedan del salmo 118, tres en cada Hora. 8Como el salmo 118 se termina en dos días, esto es entre el domingo y el lunes, 9 el martes en Tercia, Sexta y Nona salmódiense tres salmos desde el 119 hasta el 127, esto es, nueve salmos. 10 Estos salmos se repetirán siempre los mismos en las mismas Horas hasta el domingo, conservando todos los días la misma disposición de himnos, lecturas y versos. 11 Así se comenzará siempre el domingo con el salmo 118.

12 Cántese diariamente Vísperas modulando cuatro salmos,13 desde el 109 hasta el 147, 14 exceptuando los que se han reservado para otras Horas, esto es, desde el 117 hasta el 127, y el 133 y el 142. 15 Los demás deben decirse en Vísperas. 16 Pero como resultan tres salmos menos, por eso han de dividirse los más largos de dicho número, es a saber, el 138, el 143 y el 144. 17 En cambio el 116, porque es breve, júntese con el 115. 18 Dispuesto, pues, el orden de los salmos vespertinos, lo demás, esto es, lectura, responsorio, himno, verso y cántico, cúmplase como arriba dispusimos.


 

Capítulo 19
EL MODO DE SALMODIAR

1 Creemos que Dios está presente en todas partes, y que “los ojos del Señor vigilan en todo lugar a buenos y malos”, 2 pero debemos creer esto sobre todo y sin la menor vacilación, cuando asistimos a la Obra de Dios.

3 Por tanto, acordémonos siempre de lo que dice el Profeta: “Sirvan al Señor con temor”. 4 Y otra vez: “Canten sabiamente”. 5 Y, “En presencia de los ángeles cantaré para ti”.

6 Consideremos, pues, cómo conviene estar en la presencia de la Divinidad y de sus ángeles, 7 y asistamos a la salmodia de tal modo que nuestra mente concuerde con nuestra voz.

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Notas
1. Prov 15,3
3. Sal 2,11
4. Sal 46,8
5. Sal 137,1


 

Capítulo 20
LA REVERENCIA EN LA ORACIÓN

1 Si cuando queremos sugerir algo a hombres poderosos, no osamos hacerlo sino con humildad y reverencia, 2 con cuánta mayor razón se ha de suplicar al Señor Dios de todas las cosas con toda humildad y pura devoción.

3 Y sepamos que seremos escuchados, no por hablar mucho, sino por la pureza de corazón y compunción de lágrimas. 4 Por eso la oración debe ser breve y pura, a no ser que se prolongue por un afecto inspirado por la gracia divina. 5 pero en comunidad abréviese la oración en lo posible, y cuando el superior dé la señal, levántense todos juntos.

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Notas
3. Cf. Mt 6,7